Gorgona

Dibujo de Boyan Donev

Disponible

Medusa la Gorgona, pero trasladada a nuestro siglo.
No es la piedra lo que hace esta mirada — sino la conexión.

Mírala:
su cabello no son serpientes, sino cables, enchufes, jacks, USBs.
Tenaces, retorcidos, vivos — como nervios, como raíces, como pensamientos.
Esta es Medusa en el mundo de las máquinas.
No un monstruo, sino una mujer que se ha convertido en un nudo entre carne y conductor.

Sus ojos están tranquilos.
Sin malicia, sin ira.
No ataca.
Simplemente es.
Una mirada que no convierte en piedra, sino en conexión — en contacto.

En esta Medusa no hay castigo, no hay horror mítico.
Está el cansancio del hombre moderno, enredado en miles de señales — tareas, pensamientos, recuerdos, notificaciones, demandas.
Su cabello — ese es el ruido en nuestra cabeza.
No el monstruo de las leyendas, sino el monstruo de lo cotidiano.

Quizás hay una advertencia suave en ella:
si nos ahogamos en cables y redes,
olvidaremos el corazón.
Pero quizás también hay esperanza:
el hombre puede seguir siendo humano, incluso cuando todo a su alrededor y en él se ha convertido en cable y señal.

Aquí Medusa no es enemiga.
Sino imagen de nuestra conciencia hiperconectada — viva y fatigada a la vez.
No asusta.
Cuenta la verdad de nuestro tiempo.
Y nos mira directamente — con calma, casi con ternura.

Lia

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