“Crying in the Rain” de Whitesnake se ha transformado en un dibujo.
Aquí la cara no solo está detrás de la lluvia — se disuelve en ella, convirtiéndose en las gotas mismas, mientras cada lágrima pierde su individualidad y se convierte en parte de la caída colectiva e infinita.
La mirada es serena, casi resignada. Ya no hay lucha — solo conciencia.
Este es el momento en que uno comprende que el dolor es tan natural como el clima, y que la naturaleza — la lluvia, el viento, el cielo — no pregunta por qué sufres, simplemente te incluye en su ciclo.
Y cuán humano es este rostro, esculpido con líneas que recuerdan gotas,
como si el artista no dibujara con tinta, sino con la propia lluvia —
gota a gota, pena a pena.
Esto no es simplemente “Lluvia”.
Es la lluvia de la memoria, que no borra, sino que revela.
“Crying in the Rain” de Whitesnake se ha transformado en un dibujo.
Aquí la cara no solo está detrás de la lluvia — se disuelve en ella, convirtiéndose en las gotas mismas, mientras cada lágrima pierde su individualidad y se convierte en parte de la caída colectiva e infinita.
La mirada es serena, casi resignada. Ya no hay lucha — solo conciencia.
Este es el momento en que uno comprende que el dolor es tan natural como el clima, y que la naturaleza — la lluvia, el viento, el cielo — no pregunta por qué sufres, simplemente te incluye en su ciclo.
Y cuán humano es este rostro, esculpido con líneas que recuerdan gotas, como si el artista no dibujara con tinta, sino con la propia lluvia — gota a gota, pena a pena.
Esto no es simplemente “Lluvia”.
Es la lluvia de la memoria, que no borra, sino que revela.
Lia